Seguimos publicando las creaciones de nuestros alumnos del Taller de lectura.
Mi padre
Me gustas cuando andas,
cuando eres tímido, cuando te ríes,
cuando estás callado.
Me gustas cuando me regañas
y después me sonríes.
Cuando me dices un "hasta luego",
y te vuelves y me miras.
(Tu mirada me da paz en esta vida).
Me gustas cuando te pones pesado contándome cosas de tu vida.
Pero aún me gustas más cuando
todas las noches te acercas
a mi cama y me das un beso y me dices lo mucho que me quieres.
Laura Capel Blanco. 2ºB.
Me gusta cuando me llamas,
cuando me haces reír entre beso y beso.
Cuando me hablas de un "nosotros" y lo haces infinito.
Cuando me haces bromas y al final reímos los dos.
Y me dices te quiero y me llenas de besos.
Cuando me dices que te hago feliz.
Y con esa sonrisa que lo dice todo.
Me gustas más todavía cuando despierto y te
encuentro ahí dormido, con esa dulce cara.
Y a estas alturas podría decir que estoy
completamente enamorada de ti.
Y lo último que me dices antes de
irte a dormir..."Quiero pasar el
resto de mi vida a tu lado".
María del Mar Matarín Ibáñez. 2ºD.
lunes, 25 de febrero de 2013
lunes, 12 de noviembre de 2012
VARIACIONES SOBRE EL POEMA EL DESAYUNO DE LUIS ALBERTO DE CUENCA
Hola a todos: Empezamos este nuevo curso en el blog con los poemas de algunos compañeros de 2º de la ESOde la Libre Disposición de Lectura.
Me gusta cgauando nos sentamos
a ver la tele, cuando sonríes,
cuando celebras los goles,
cuando te cabreas porque falla
un gol.
José Pablo Pascual Nicolás. 2º D
Me gustas cuando llega la cena,
cuando cocinamos, cuando limpiamos lo ensuciado.
Cuando decimos tonterías entre familia.
Me gustas cuando llega la hora de recoger la mesa
y cuando me llenas de agua cuando fregamos
y cuando te ríes de mí.
Pero aún me gustas más cuando estamos cantando y
bailando, después de haber recogido todo.
Anónimo.
LAS TIENDAS
A mí me gusta cuando nos peleamos
o cuando aprendes cosas en la guardería
y me enseñas tus tonterías.
Me gusta cuando te veo después del
día entero sin verte, me gustas
cuando me haces cucamonas,
o cuando me das besos y yo te los doy a ti
o cuando te ríes cuando
te digo cosas. Lo que más me gusta
es cuando vamos, tú y yo de
tiendas y lo tocas todo y yo
le regaño y no me haces caso.
Andrea
LA NOCHE
Me gusta cuando el sol se pone
cuando se va sonriendo y
cuando sale la luna.
Cuando las estrellas brillan
y los árboles desaparecen,
nos acostamos y cuando la
noche cae sobre nuestros ojos.
Jesús García Salmerón. 2ºA
Me gusta cgauando nos sentamos
a ver la tele, cuando sonríes,
cuando celebras los goles,
cuando te cabreas porque falla
un gol.
José Pablo Pascual Nicolás. 2º D
Me gustas cuando llega la cena,
cuando cocinamos, cuando limpiamos lo ensuciado.
Cuando decimos tonterías entre familia.
Me gustas cuando llega la hora de recoger la mesa
y cuando me llenas de agua cuando fregamos
y cuando te ríes de mí.
Pero aún me gustas más cuando estamos cantando y
bailando, después de haber recogido todo.
Anónimo.
LAS TIENDAS
A mí me gusta cuando nos peleamos
o cuando aprendes cosas en la guardería
y me enseñas tus tonterías.
Me gusta cuando te veo después del
día entero sin verte, me gustas
cuando me haces cucamonas,
o cuando me das besos y yo te los doy a ti
o cuando te ríes cuando
te digo cosas. Lo que más me gusta
es cuando vamos, tú y yo de
tiendas y lo tocas todo y yo
le regaño y no me haces caso.
Andrea
LA NOCHE
Me gusta cuando el sol se pone
cuando se va sonriendo y
cuando sale la luna.
Cuando las estrellas brillan
y los árboles desaparecen,
nos acostamos y cuando la
noche cae sobre nuestros ojos.
Jesús García Salmerón. 2ºA
sábado, 23 de junio de 2012
UNA ESPANTOSA PESADILLA de Fernando Gázquez (1ºE)
Aquella mañana cuando me desperté me había convertido en uno de mis peores enemigos.
¡Era espantoso!, ahora tendría que luchar contra mí mismo.
Bueno, yo me llamo Alejandro López Pérez y era un súper héroe, llevaba una doble vida que nadie conocía. Vivía en el pueblo más chico del mundo, se llamaba Petit-ville.
Mi segundo papel en esta sociedad era el de Fly-Man, era justiciero y salvaba al mundo de los ataques de Red thoot, un malvado en el que ahora me había convertido. Tras darle vueltas decidí ir a consultar con el profesor Blackbirds. Él era quien me ayudaba en todo. Cuando llegué me encontré con un coche negro, ¡era el coche funerario! ¡Blackbirds había muerto! Tras esto supe que era una obra de Redthoot y averigüé todo lo que pasaba.
Supe que todo era obra de él para destruir el mundo.
¡Tenía que hacer algo! Pero...¿el qué?
Fui a la biblioteca y busqué en la parte de hechizos, mitos y leyendas como cancelar este embrujo y ahí lo explicaba.
Había que conseguir darle un cabezazo a Redthoot. Eso era fácil siempre y cuando no supiese lo que tramaba. Sabía que hoy en la noche iría a destruirme por eso lo esperé en mi habitación. Él entró y yo le di un cabezazo y todo explotó en mil pedazos y de repente se escuchaba "Ring-ring" en mi despertador. ¡Todo había sido una pesadilla!
jueves, 21 de junio de 2012
AQUELLA MAÑANA... de Alba Rodríguez (1ºF)
Aquella mañana cuando me desperté me había convertido en un ratón, era pequeñito y no sabía qué hacer. Bajé para la cocina donde estaba mi madre, a ella le dan mucho asco los ratones, cuando me vio no paraba de gritar, se subió encima de una silla y llamó a mi padre. Mi padre vino con un cepillo y me quería dar, salí corriendo, me perseguía, me metí en un agujero, era como un enorme túnel, caminé un poco y no paraba de ver y de cruzarme ratones como yo, intentaba hablarles pero no me hacían caso, parecía que no me entendían.
Seguí a uno de los ratones y me llevé de nuevo a mi casa, me asombró como un animal que yo veía torpe, se escondía para que no le viesen, supo llegar hasta donde mi madre guardaba el queso. Cuando vi el queso me entró mucha hambre, iba algo despistado y me tropecé, me choqué con el otro ratón, cuando me vio se asustó, le pedí perdón, él estaba algo cortado, empezó a comer y yo no sabía qué hacer, no paraba de mirarle, él me miró y me ofreció un trozo de queso, yo lo acepté y me lo comí, ya empezamos a hablar y nos hicimos buenos amigos, entre tantas risas y conversación, no nos dimos cuenta de que venía mi padre, salimos corriendo hacia el agujero. Mi nuevo amigo ratón me enseñó el mundo debajo de las alcantarillas donde se podían comunicar con muchos sitios diferentes.
Visitamos diferentes ciudades de Francia (París, Estrasburgo), y algunos pueblos y ciudades cercanas.
Cuando empezó a anochecer volví a mi casa sin que me vieran, me acosté en mi cama que era enorme para mí, no paraba de acordarse del día tan divertido que había pasado, me dormí con una sonrisa. Cuando me desperté y me miré en el espejo ya volvía a ser humano. Bajé corriendo a la cocina, cogí un trozo de queso y se lo metí en el agujero a mi amigo ratón.
MUÑECO DE PAPEL de Juan Jesús Martín (1ºF)
Aquella mañana cuando me desperté me había convertido en un muñeco de papel. Me asomé por la ventana por ver si era de día.
El sol brillaba, en ese momento vino una ráfaga de viento y comencé a volar.
El viento llevaba mi cuerpo al son de sus soplidos, pero cuando dejó de soplar, fui cayendo poco a poco, como una cometa perdiendo su vuelo.
Caí en el suelo, en la acera; justo al lado de la puerta de una biblioteca.
¿Cómo sería mi vida en un libro mágico de aventuras. El libro se transformó en un bosque de animales y monstruos salvajes esperándome como un presa.
En el libro había unas reglas que decían " el que derribe al monstruo del laberinto llegará al final de la aventura".
Cogí mis flechas, agua y algo de comida, caminé muchas horas hasta que me encontré conel monstruo.
Empecé a luchar con él, yo era muy rápido porque mi cuerpo apenas pesaba, El monstruo cayó al doblarse sus piernas y no podía levantarse.
Antes de que consiguiera levantarse, pude salir del libro y lo cerré.
En ese momento mi madre abrió la puerta de mi cuarto. Me dijo: ¡vamos, levántate! Abrí los ojos, era algo realmente increíble.
¿Qué es lo que había pasado? O tan solo había sido un sueño.
EL SUEÑO DE JAIME de Jaime Arboledas (1ºE)
Aquella mañana cuando me desperté me había convertido en un mosquito, entraba por muchas casas y vi a una persona muy alta, fui a probar su sangre, la sangre de ese hombre me gustaba mucho y decidí ir todas las noches mientras el dormía, a picarles.
Yo le picaba todos los días hasta que un día mientras yo le picaba a él se despertó, me fui volando, casi me mata pero salí por la ventana que estaba abierta. A la noche siguiente me fui a otra casa, era una casa muy bonita y yo pensé que la gente que había dentro de esa casa sería muy agradable.
Por la noche me metí en una habitación, había una niña muy guapa durmiendo, le piqué y me di cuenta de que su sangre me gustaba, y decidí probarla todos los días. Un día la niña se despertó, me vio volar y me mató con una zapatilla.
Al morir no sentí mucho dolor, sólo un poco, pero a continuación no sentí nada, porque ya había muerto.
Luego me reencarné en un pez, era una sardina, yo nadaba y nadaba por el océano, veía a mucha gente con las cañas de pescar pero a mí no me pescaron porque yo ya sabía como iba eso de la pesca.
Me eché un amigo, jugábamos todos los días a pillarnos pero siempre ganaba yo, porque era muy rápido en el agua, un día nos fuimos los dos muy lejos de la orilla y nos perdimos, nosotros no sabíamos donde estábamos, al rato vimos un barco de pesca y al poco tiempo una red nos cogió y mi amigo no sabía lo que estaba pasando y yo le dije que habíamos muerto.
Yo me volví a reencarnar en una persona normal. Me di cuenta que lo mejor que hay en el mundo es el ser humano.
AQUELLA MAÑANA...de José Daniel Sánchez Palenzuela (1ºF)
Aquella mañana cuando me desperté me había convertido en un pájaro. Entonces me fui por la ventana volando y me uní a una bandada a las primeras horas de la mañana pero la idea de comer gusanos no me gustaba nada. Al final tuve que ceder pues la tripa me rugía y la verdad es que ¡me gustó mucho! Después de desayunar, todos los pájaros se fueron a los árboles para descansar. Y de pronto vi a mi madre y a mi hermando corriendo asustados y se refugiaron en su casa. Yo me quedé en la puerta hasta el día siguiente. Cuando salieron los dos, miraron a ver si me veían hasta que me encontraron y empezaron a perseguirme. ¡Puf! Me quedé enganchado en una rama del ala y los perdí de vista. Al final mi hermano me enontró, me curó el ala y me echó un trozo de un bollo de crema.
Cuando terminé de merendar me cobijé en una rama de jardín, estaba agotado y triste, quería estar en casa. Al día siguiente me desperté y era otra vez humano.
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